Evalúan raciones para alimentar cabras

Cochea Abajo, provincia de Chiriquí. Conocer la preferencia de consumo de forrajes, pastos de corte y otras alternativas de alimentación de las cabras y su posterior transformación en leche, forma parte de una investigación que realiza el Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (IDIAP), dentro del proyecto Mejoramiento de la competitividad y sostenibilidad de las cadenas productivas ovinos – caprinos, liderada por el Lic. Carlos Saldaña.

 La investigación consiste en ofrecer a voluntad del animal 5 forrajeras de crecimiento arbustivo entre ellas el botón de oro, la morera, nacedero, cratylia y leucaena; pasto de corte como King grass CT-22; ensilado de maíz; caña fresca y alternativas de alimentación a base de ella como caña hidrolizada y sacharina; todas éstas han demostrado bromatológicamente que son de buena calidad y repercuten en el crecimiento animal y por ende en la producción de carne y leche, explica el Ing. Luis Hertentains, especialista en pasturas del IDIAP.

Los alimentos que se van a evaluar son productos adaptados a la zona y al conocer la preferencia de las cabras se podrá determinar el balance de las raciones y cual de ellos se deben sembrar a mayor escala para éste tipo de actividad y así difundirlo entre los productores. Destaca el investigador que la producción de éstas alternativas son de bajo costo, se producen en la misma finca, viables para pequeños, medianos y grandes productores.

Ésta actividad se realiza directamente en finca del productor colaborador, Dr. José Batista, que maneja un hato de 80 animales y de ellas 25 cabras en ordeño, en su finca ubicada en Cochea Abajo, provincia de Chiriquí.

En esta provincia hay aproximadamente 130 productores dedicados a la actividad caprina con alrededor de 1,250 animales y un promedio de producción de leche de 1 a 1.5 litros por animal por día que es comercializada a través de las plantas procesadoras locales o de forma artesanal.

El consumo de leche de cabra ofrece grandes ventajas, entre ellas se registra su rápida digestibilidad; el cuerpo humano digiere la leche de cabra en 20 minutos mientras que demora de 3 a 4 horas en digerir la leche de vaca, explica el Lic. Saldaña, gerente del proyecto.

Muchas personas se han sumado a su consumo ya sea en leche fresca o a través de derivados como el yogurt, queso, dulces; sobre todo por la intolerancia que les produce la leche de vaca y para el control de enfermedades gástricas, alergias, colesterol, entre otras.

Las alternativas de alimentación en cabras para la producción de leche es sólo una componente de investigación de éste proyecto ovino caprino, que incluye tópicos que van desde su producción en campo hasta la comercialización del producto, viendo la actividad como un negocio sustentable.

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